Vigilancia, prevención y control de la EDA

Las enfermedades diarreicas agudas, se caracterizan por un aumento en la frecuencia y una disminución en la consistencia de las heces. Pueden ir acompañados de otros síntomas como dolor abdominal, fiebre, náuseas y malestar. Las enfermedades diarreicas agudas afectan a todos los grupos de edad sin excepción, sin embargo, son la 2da mayor causa de mortalidad en el mundo en los niños menores de 5 años, especialmente en las zonas de pobreza o bajos recursos.

Existen 3 tipos de enfermedad diarreica, las acuosas que se caracterizan por ser de presentación explosiva, que puede durar algunas horas o días; las disentéricas o disentería que se caracterizan por la presencia de sangre en las heces y las persistentes que pueden durar más de 14 días.

Las diarreas pueden ser provocadas por microorganismos, tales como virus, bacterias o parásitos, la mayoría de los cuales se trasmiten por agua y/o alimentos con contaminación fecal, además la infección es más común cuando hay escasez de agua limpia para beber, cocinar o lavar.

Entre las principales medidas para prevenir las enfermedades diarreicas agudas tenemos:

  • Lavarse las manos continuamente, especialmente antes de comer y después de ir al baño.
  • Comer alimentos bien cocidos y en lugares de confianza.
  • Beber agua hervida (clorada)
  • Mantener la limpieza en el área de preparación de las comidas.
  • En los niños se recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad y posterior a ello alimentación complementaria, además de la vacunación contra el rotavirus a los 2 y 4 meses de edad.

Diarreas por rotavirus

Los rotavirus son la causa más común de enfermedades diarreicas graves entre los niños pequeños en todo el mundo.

El principal modo de transmisión es por la vía fecal-oral, generalmente a través del contacto directo de persona a persona, por medio de las manos contaminadas, el consumo de agua y alimentos contaminados o la manipulación de juguetes contaminados. Son altamente infectantes y muy estables en superficies sólidas lo que les permite permanecer en las heces humanas por una semana. Además, tienen un comportamiento estacional, en que presenta picos de casos principalmente en las temporadas de invierno y primavera, siendo los meses de agosto hasta diciembre, en que se presentan la mayoría de casos.

El cuadro clínico de la infección por rotavirus, varía desde una diarrea acuosa leve con una duración limitada hasta diarreas severas con vómitos y fiebre causando posteriormente deshidratación con shock, desequilibrio electrolítico y, muy raras ocasiones produce la muerte del niño.

Existe actualmente vacuna para prevenir la infección por rotavirus, la cual se viene inoculando desde el 2006 a nivel internacional y desde eñ 2009 a nivel nacional, formando parte del esquema nacional de inmunizaciones y administrándose a los 2 y 4 meses de vida.

Entre las principales medidas para prevenir las diarreas por rotavirus tenemos:

  • Brindar y asegurar una lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida.
  • Lavarse las manos continuamente.
  • Consumir agua previamente hervida y alimentos seguros.
  • Recojo y eliminación correcta de las deposiciones y pañales de los niños.
  • Limpieza constante de los juguetes y área de juego de los niños.
  • Completar el esquema de vacunación contra el rotavirus administrándose una dosis a los 2 y 4 meses de vida.

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Diarreas por Campylobacter

El Campylobacter spp es una de las cuatro principales causas mundiales de enfermedad diarreica y está considera como la causa bacteriana más frecuente de gastroenteritis en el mundo. Las infecciones por Campylobacter spp suelen ser leves, pero pueden ser mortales en niños muy pequeños, personas de edad e individuos inmunodeprimidos.
También se han observado, con diversos grados de frecuencia, complicaciones como bacteriemia (presencia de bacterias en sangre), hepatitis, pancreatitis (inflamación del hígado y del páncreas respectivamente) y abortos. Entre las complicaciones posteriores a la infección figuran la artritis reactiva (inflamación dolorosa de las articulaciones que puede durar varios meses) y trastornos neurológicos como el Síndrome de Guillain-Barré (SGB), una forma de parálisis semejante a la poliomielitis que puede provocar disfunción respiratoria y neurológica grave, e incluso la muerte, en un reducido número de casos.
La transmisión ocurre por ingestión de estos microorganismos en alimentos crudos o mal cocinados, incluida la leche no pasteurizada, el agua contaminada y el contacto con mascotas infectadas o animales de granja portadoras de esta bacteria. Se ha descrito la transmisión persona a persona, pero no es frecuente.

Las medidas de prevención son básicamente las mismas que para las enfermedades diarreicas, como son:

  • Lavarse las manos continuamente, especialmente antes de comer y después de ir al baño.
  • Comer alimentos bien cocidos y en lugares de confianza.
  • Beber agua hervida (clorada)
  • Mantener la limpieza en el área de preparación de las comidas.
  • En los niños se recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad y posterior a ello alimentación complementaria, además de la vacunación contra el rotavirus a los 2 y 4 meses de edad.

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